El Real Monasterio de Santa María de Veruela fue la primera fundación de la Orden del Cisterciense en el Reino de Aragón, hacia 1145.
A lo largo de ocho siglos el Monasterio de Santa María de Veruela vivió importantes transformaciones que afectaron no sólo a lo material sino también al funcionamiento y gobierno de la casa, pero siempre bajo la presencia de los cistercienses, los llamados monjes blancos. Hubo de llegar el S. XIX para que tuviera lugar la supresión de la gran mayoría de los monasterios. Veruela no fue una excepción, fue desamortizada en 1835, quedando inicialmente a su suerte. Durante 10 años de desamparo sufrió severos deterioros y la desaparición de buena parte de su dotación artística, hasta que la Comisión Central de Monumentos comenzó a ocuparse del conjunto. Vino después la Compañía de Jesús, que se estableció en el monasterio y cuidó de él durante un siglo, periodo, en el cual, alcanzó la condición de Monasterio Nacional.
Es en este Monasterio de Santa María de Veruela, donde Gustavo Adolfo Bécquer, “en un doloroso alto en su vida”, como reza en la placa de la abadía, donde se alojo para curarse de unas dolencias y desde donde escribió su libro “Cartas desde mi celda” y algunas de las leyendas de su libro “Rimas y leyendas.
En el año 1976 la Diputación de Zaragoza tomó a su cargo el Monasterio de Veruela, primero en usufructo y, a partir de 1998, en propiedad. La DPZ viene ocupándose de su restauración y cuidado para que sus muros puedan estar abiertos a la humanidad, además de implantar iniciativas culturales que refuercen sus intrínsecos valores históricos. Iniciativas que durante los últimos años se concentran en festivales de música de diversos estilos, exposiciones, actuaciones de teatro infantil, encuentros de artistas, talleres de creación literaria, jornadas micológicas, etc. todo englobado bajo el título general Veruela Cuatro Estaciones.
Dentro del monasterio podemos encontrar el “Museo del Vino del Campo de Borja”, siendo uno de los pioneros en España y el primero de su género en Aragón. Nace con un espíritu de servicio a la Denominación de Origen, dándola a conocer a los miles de visitantes que recorren las Tierras del Moncayo y transmitiendo sus recursos como instrumento enoturístico de primer orden, punto de partida para conocer nuestros vinos y bodegas, así como el resto de nuestro entorno más inmediato, destacando el Parque Natural de Moncayo, el Monasterio de Veruela, las ciudades monumentales de Borja y Tarazona, así como sus innumerables y pintorescos pueblos. Conocer el Museo del Vino y los vinos de Campo de Borja es probar el sabor y el magnetismo del Moncayo, penetrar en un universo intenso y rico.
En la actualidad el Monasterio de ha convertido en Parador Nacional.